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AGUA ESCASA, FUTURO EN RIESGO

La sequía es un fenómeno climático complejo que se caracteriza por la escasez de precipitaciones durante un período prolongado. En Colombia, este fenómeno ha afectado diversas regiones del país, provocando consecuencias devastadoras para la agricultura, la ganadería, la disponibilidad de agua potable y la salud pública. Además, la sequía también tiene impactos sociales y económicos, exacerbando la pobreza; por ende, la desigualdad en las comunidades más vulnerables. Según estudios realizados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), 391 municipios ya están expuestos al riesgo de escasez de agua, la tendencia a largo plazo indica que muchos más correrán la misma suerte. El cambio climático está incrementando las anomalías pluviales, y se prevé que las temperaturas medias aumentarán en hasta 2,14 grados hacia el final del siglo. El resultado probable será un mayor número de sequías e inundaciones, el aumento de la frecuencia, la intensidad de los fenómenos El Niño – La Niña, así como la pérdida rápida y constante de glaciares, que ya han retrocedido un 60% en los últimos 50 años.

El estudio denominado “Agua escasa, futuro en riesgo” realizado por expertos del programa de Ingeniería Ambiental de la Escuela Colombiana de Carreras Industriales (ECCI); en el cual se reunieron y analizaron datos desde el año 2000 hasta 2022, arrojó que durante los últimos 22 años, la mitad de los municipios de Colombia ha sufrido por desabastecimiento de agua. En total son 565, de 26 departamentos, los que se han enfrentado a esta problemática, sobre todo, en la temporada de sequías los departamentos más susceptibles al desabastecimiento hídrico en temporada seca son: Cundinamarca, Santander, Bolívar y Tolima, mientras que Antioquia, Cauca, Huila, Boyacá y Norte de Santander se vieron afectados por falta de agua potable en las épocas de lluvia, debido a tormentas eléctricas, deslizamientos y crecientes súbitas que afectaron los sistemas de acueducto en estas zonas del país; los departamentos de Bolívar, Huila, Nariño y Chocó son comunidades que necesitan acciones urgentes para garantizarle el acceso al agua potable a sus habitantes.    

Ante esta situación, los gobiernos deben adoptar un enfoque integral y multifacético para abordar la sequía y sus causas subyacentes. En primer lugar, es fundamental implementar políticas de adaptación al cambio climático que fortalezcan la resiliencia de las comunidades y los ecosistemas frente a los efectos adversos de la sequía. Esto incluye la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, la gestión eficiente del agua, por ende la conservación de los recursos naturales.

Asimismo, es necesario fomentar la investigación científica, la innovación tecnológica para desarrollar soluciones avanzadas de monitoreo y predicción de la sequía, así como medidas de alerta temprana que permitan una respuesta rápida, eficaz ante eventos climáticos extremos. En este sentido, Colombia cuenta con instituciones académicas y científicas de renombre que pueden desempeñar un papel clave en la generación de conocimiento y la transferencia de tecnología para enfrentar la crisis climática.

Además, los gobiernos deben adoptar políticas de mitigación del cambio climático que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y promuevan la transición hacia una economía baja en carbono. Esto implica la implementación de medidas de eficiencia energética, la promoción de energías renovables, la adopción de prácticas de producción y consumo sostenibles. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer la cooperación internacional y el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de cambio climático, como el Acuerdo de París.

Sin embargo, para lograr avances significativos en la lucha contra la sequía y la crisis climática, es fundamental que los gobiernos actúen de manera coordinada, colaborativa con la sociedad civil, el sector privado y otros actores relevantes. La participación activa, la inclusión de múltiples perspectivas son clave para diseñar e implementar políticas y programas efectivos que aborden las causas estructurales de la sequía y promuevan un desarrollo sostenible e inclusivo. En este sentido, es necesario fortalecer los mecanismos de gobernanza ambiental, la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre cuestiones relacionadas con el cambio climático y la gestión de los recursos naturales. Esto implica la creación de espacios de diálogo y consulta donde se puedan discutir abiertamente los desafíos y las oportunidades asociadas con la sequía, así como la promoción de la educación ambiental y la sensibilización pública sobre la importancia de la protección del medio ambiente.

Desde mi perspectiva como Ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental, es evidente que la gestión de la sequía en Colombia requiere una estrategia global, basada en la ciencia, para abordar los desafíos climáticos actuales. La gestión integrada del recurso hídrico es esencial para asegurar un suministro sostenible de agua en condiciones de sequía. Esto implica la implementación de sistemas de captación de agua de lluvia, tecnologías de almacenamiento y gestión eficiente del agua, utilizando herramientas de modelación hidrológica para prever la disponibilidad y demanda de agua. Las prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura de conservación y el uso de tecnologías de riego eficiente, son fundamentales para optimizar el uso del agua en la agricultura. Mediante el uso de sensores y sistemas de información geográfica (SIG), se puede monitorear y gestionar el consumo de agua en tiempo real, promoviendo la eficiencia hídrica en la producción agrícola. La conservación de ecosistemas como bosques, humedales y páramos es crucial para mantener la regulación hidrológica natural y la biodiversidad. Mediante técnicas de restauración ecológica y monitoreo ambiental, se puede evaluar el estado de los ecosistemas e implementar medidas de conservación y manejo sostenible.

Las políticas de adaptación al cambio climático deben estar respaldadas por enfoques técnico – científicos que consideren la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos ante la sequía. Mediante la integración de criterios de sostenibilidad, resiliencia en la planificación y la gestión del territorio, es posible desarrollar infraestructuras y estrategias adaptativas que reduzcan los impactos de la sequía. Para combatir eficazmente la sequía en Colombia, es esencial una acción coordinada, estratégica que combine políticas públicas, inversión en infraestructura duradera, investigación científica, educación ambiental y participación ciudadana. A través de un enfoque integral y colaborativo, Colombia puede enfrentar los desafíos del cambio climático y construir un futuro más sostenible.

Maria Fernanda Plazas
Ingeniera en Recursos Hídricos y Gestión Ambiental
Especialista en Marketing Político – Comunicación de Gobierno – Universidad Externado de Colombia
Twitter: @mafeplazasbravo

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