domingo, febrero 1, 2026
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FAMILIA PRESTADA, CAMPO OLVIDADO Y MAGIA ELECTORAL EN EL HUILA.

Cada cuatro años ocurre el mismo milagro político, candidatos que jamás pisaron una vereda despiertan, de la noche a la mañana, con un profundo amor por el campo y una repentina conexión familiar con comunidades que antes les eran ajenas. No es vocación, es calendario electoral.

En tiempos de campaña, la familia campesina se convierte en el mejor accesorio político. Aparece en videos bien editados, discursos emotivos y reuniones estratégicas, presentada como prueba irrefutable de pertenencia. “Somos de acá”, dicen. “Siempre hemos estado”, repiten. Lo curioso es que nadie los recuerda cuando no había tarima, ni votos, ni cámaras.

En el Huila este libreto se repite con precisión. Aspirantes que nunca fueron vistos en municipios, fincas o veredas, ahora desempolvan un apellido, un primo lejano o un tío olvidado o hasta del suegro para proclamarse hijos del territorio. Basta una visita fugaz y un saludo ensayado para autoproclamarse paisanos de toda la vida.

El problema no es tener familia en un municipio; el problema es usarla como coartada política. Mientras sus equipos amplifican el relato de cercanía, queda en evidencia el desconocimiento total de la historia local, de las luchas campesinas y de las verdaderas necesidades del campo. La ruralidad termina reducida a escenografía y la gente a fondo de campaña.

A esto se suma otro rasgo habitual: muchos de estos personajes no llegaron por convicción ni por procesos comunitarios, sino por padrinazgos. Cambian de partido con la misma facilidad con la que cambian de discurso, sin importarles los principios, los equipos o la coherencia. Ideologías de ocasión, lealtades desechables.

Así operan los verdaderos ilusionistas de la política regional. Aparecen en campaña cargados de promesas, raíces recién descubiertas y familias prestadas; y desaparecen después de las elecciones como aviones en el Triángulo de las Bermudas. El campo sigue esperando. La gente permanece. Ellos, como siempre, solo estuvieron de paso.

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